jueves, 4 de febrero de 2010

Cuando el tanque devora al DPS

Vamos Bendem, cámbiate a DPS que vamos sobrados con Dalaprin y con Are” – con estas palabras me entra un escalofrió por la espalada al recordar que hace semanas o meses que no compro nada de equitación para hacer daño.

Y así ha pasado, que yo tan contento estaba cuando empecé a decantarme por los talentos de protección haciendo un dps de 2.5k, y heme aquí que todos los compañeros de la hermandad me han pasado por encima. Incluso el tanque hace mas DPS que yo.

Pero bueno, por otra parte ya estoy echo un tanque de verdad y mis compañeros de fatigas confían en mí para hacer las mazmorras más duras. Y últimamente están cayendo esos sitios míticos como Ulduar, Naxx, Emalon, TOC, etc.

Y, es más, un efecto no esperado es que ahora ser DPS me aburre ya que no tienes ninguna decisión que tomar, ni estrategia. Solamente ponerte detrás del boss, esperar a que el tanque coja aggro y ala, a repartir estopa mientras mantienes un ojo en el recounter a ver a quien tienes por delante.

“Las manos dolientes, el aliento helado por la larga huida ante el rey exánime, las chapas de escarcha en el bolsillo y la mente perdida mientras el buscador te avisa de una nueva instancia aleatorio que te espera. Pulsas el botón multicolor ‘Ir a Mazmorra’…”

jueves, 14 de enero de 2010

El Banco y la Subasta de Forjaz

Todo en Forjaz es duro como la piedra. Todo está tallado en ella y todo es poderosamente multicolor para hacernos olvidar el monótono gris, a ojos de las razas que no son enanos, de la piedra que es el alma y sustento de esta poderosa e impresionante ciudad.

WoWScrnShot_121209_160007 El calor agobiante y poderoso de la cascada de lava que salta desde el mismo centro de las grandes bóvedas cinceladas, contrasta con el frío de las zonas umbrías y oscuras o con la maravilla tecnológica del tren subterráneo con destino a Ventormenta.

Pero para un Paladín minero lo más conveniente de la Ciudad de los Enanos es es disposición única de tener los edificios del Banco y la Casa de Subasta enfrente el uno del otro, permitiendo al presuroso viajero el realizar las operaciones comerciales en un tiempo imposible en las demás Ciudades de la Alianza. Y teniendo el más poderoso Yunque al final de los pequeños túneles que parten de pasillo circular que rodeado la forja central.

Es cierto que Ventormenta es mucho más alegre, concurrido y jubiloso, pero las opresivas bóvedas de piedra, con su inabarcable grandiosidad ofrecen un refugio tan solido como la convicción de sus habitantes.

¿Porqué esta carencia de Tanques?

“Mal tanque…
Ponte aquí tanque…
O se va el Tanque o me voy yo…
Date prisa que me llaman a cenar…
Que lento que eres…
No sabes qué es el mana?…
Esta mazmorra no se puede hacer a lo loco…
Para Ugarde necesitas 540 de cap en defensa…
Aggrealos, joder!!…
Si no sabes que es un Taun, vas a seguir siendo malo siempre…
Se le escapan al Tanque y me matan, a ver si los controlas…”


Ahora mismo, en Azeroth, hay una carestía de Tanques que empieza a ser preocupante ya que la espera, para los DPS, a entrar en una mazmorra aleatoria puede llegar a más de quince minutos, mientras que la de un Tanque o un Healer es prácticamente instantánea.

Bendem F’Lar era un Paladín humano DPS melé puro, que subió desde su tiernos inicios siempre con la rama de talentos en Represión y que, dada la dificultad de conseguir equipamiento o hallar grupo para hacer instancias, se vio abocado a convertirse en Tanque. Lo cual, hay que reconocerlo, no es un rol feo y presenta muchos más desafíos que el de DPS reparteestopaadiestroysiniestro.

Pero también se está encontrando con un lado oscuro, oscurísimo de este cargo en un grupo de mazmorras que es la absoluta falta de respeto y desprecio que los jugadores DPS sienten tanto por el tanque como por el Healer. Y ahora entiende la, posiblemente, cada vez más menguante cantidad de Tanques que hay en Azeroth producto de una huida masiva de los personajes a roles en donde te puedas centrar en disfrutar del combate sin tener que defenderte o exigir un trato respetuoso.

Y, lo peor, es que con TODOS los tanques con los que me he encontrado comentan el mismo problema.

Los DPS “pro” que le quieren decir al tanque como debe hacer su trabajo, cuando y de qué manera – una vez Bendem cambió su rol con un DPS especialmente “chulesco” pero que se sabía la instancia mejor. Y al llegar al boss final, volvieron a sus roles principales para tumbarlo (un final feliz) – o que le recriminan de malas maneras los fallos en el tanqueo. O que le recriminan de malas maneras los propios fallos causados por su mal DPS (no hablo solo de cantidad si no sobretodo de calidad). O que le recriminan porque va muy despacio. O que le recriminan de muy mala manera que vaya muy deprisa.

Y el tanque pensando – esto es absurdo, ¿qué demonios hago aquí aguantando a este tontolaba? – con ganas de terminar la mazmorra para olvidarse del grupo.

Por ello quisiera compartir unos consejos, que yo me impongo en mi rol de DPS, para los compañeros de Azeroth:

1. El tanque es quien dirige el grupo. Déjale trabajar tranquilo.

2. Si vas con prisas no entres en el grupo. Quien marca el ritmo es el tanque.

3. Si vas ahogado dilo. “Tanque, voy ahogado. Please más despacio que no puedo recuperar”.

4. Si te quedas sin mana, dilo. “Please, mana”.

5. Si el Tanque no te hace caso, sin problemas siéntate a recuperarte. Presupón que el sabe lo que hace y que está limpiando mientras tu esperas.

6. Todos detrás del tanque SIEMPRE. Si el tanque dice “please mana”, todos esperan. No te pongas a limpiar a menos que lo tengas clarísimo.

7. Si el Healer ve que no llega a curar al tanque, por ser el tanque débil o viceversa, DISELO. Todo tanque puede cambiar daño o Aggro por supervivencia.

8. Si ves que el tanque duda o tanquea de una forma que no conoces o conoces y sabes que hay otra mejor, DISELO. “En otro grupo lo hicimos así, y nos fue mejor”. No hay mejor tesoro para un Tanque que conocer nuevas estrategias para una instancia.

9. Pégale al mismo que le está pegando el tanque. Es mucho más rápido y eficaz y evitas cogerte el Aggro del bicho. Si eres healer, no te preocupes si te están dando. Todo tanque debe tener un ojo puesto en la barra de salud de su healer… le va la vida en ello. (en eso los paladines somos más arriesgados porque tenemos unas capacidades de recuperación vital que nos permiten tumbar un boss con el healer muerto)

10. No regañes, no menosprecies, no faltes al respeto, no insultes. Estamos aquí para pasarlo bien. Si un Wipe te es algo insoportable, deberías plantearte el Jcj. Y si tienes algo que decir, dilo como un consejo, como una ayuda.

Si todos los DPS tuvieran en cuenta estos 10 puntos y la Guía del Aggro, seguro que habría muchos más tanques.

miércoles, 13 de enero de 2010

Ventormenta en fiestas

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Las Cámaras de la Reflexión

Una preciosa Mazmorra en donde Jaina se entera de muchas cosas que nos van aclarando las cosas sobre el Arthas. Básicamente que del joven templario de Stratoholme ya no queda nada y que su cuerpo es una cáscara vacía rellena con el espíritu de su espada maldita.

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Esta primera parte de la mazmorra es especialmente difícil si no llevas un buen equipo de dps, o un tanque sin el suficiente nivel. Porque se puede realizar, y se realiza, con dos técnicas similares y una radicalmente diferente.
En las dos primeras, el grupo se esconde ya sea en el primer pasillo a la izquierda de la sala o en el propio pasillo de entrada al fondo del todo (cuidado que la puerta se cierra y siempre se queda alguien fuera) y el tanque se queda solito esperando atraer a todo el que se mueva.

El mecanismo de los ataques se trata de un grupo de cinco personajes de los cuales entre uno y tres van a hacer ataques a distancia y los otros a repartir estopa de cerca. En especial el más molesto es un enano cazador que, con una gran escopeta, hace una daño de aupa además de poner bufos de lentitud y demás “trampillas” que molestan y mucho.

Para evitar que los atacantes de distancia machaquen al grupo, lo que hace el tanque es quitarse de la visión del caster, y así obligarle a acercarse hasta que esté al alcance del resto del grupo que lo pone “tibio” en un pis pas.

El problema de esta técnica, es que todos tienen que estar pegados a la pared y la visión de la cámara casi siempre es incomodísima, no permitiéndote ver a quien le estás dando o a quien le debes dar o quién se está escapando de control.

Después de unos cuantos “wipes” tanto como DPS como Tanque, Bendem F’Lar, con su hermandad, encontró otra técnica mucho más sencilla pero que requiere más coordinación y disciplina. Y es recibir las oleadas en el centro de la sala. Justo en el altar del centro.

En este caso, mientras el tanque recibe la lluvia de golpes de los cinco atacantes, un compañero a distancia y un mele se van a buscar uno a uno a los malotes que disparan desde lejos, empezando por el enano. Y entre los dos los van tumbando. Finalmente se vuelven al grupo a rematar a los que queden en pie cerca del tanque.

En cualquier caso esta sala es un sitio en donde los DPS deben demostrar lo que valen, no por su nivel de recount, si no porque deben impedir en todo caso llevarse el aggro del tanque. Es decir, cuando se inician las oleadas, NADIE sana ni pega hasta que el tanque tenga el aggro bien cojidito. Si se consigue disciplina en los DPS, estás oleadas son bastante cómodas de quitárselas de encima.

Otra cosa que es muy bueno es llevarse a un paladín que pueda aturdir a todos los atacantes ya que son no muertos y da un respiro muy grande al Healer en su labor.

Una vez tirada los cinco de la oleada, llega el Boss. El cual es sencillito de tirar a DPS puro… si noWoWScrnShot_121309_213100 fuera por las maldiciones de pérdida de control del personaje que lanza continuadamente. Si llevas un tanque que tenga protección máxima contra estos efectos (miedo y demás) lo tendrás más fácil. Aquí también es importante que los DPS no se lleven el aggro ya que el pesao este reparte buenas toñas. Ah, y que los chamanes no pongan el totem, que no contrarresta el efecto.

Al acabar con los dos Boss (osea tres oleadas), se nos abren las puertas del fondo de la sala y nos acercamos al siguiente Boss… pero eso es parte del siguiente post.

“Con el corazón encogido en un puño, el sudor frío perlando su frente, los puños crispados aferrando la espada y el escudo corría, más bien huía,  Bendem F'Lar presa del pánico”

miércoles, 16 de diciembre de 2009

De tanques y talentos


 "Gente con los talentos en proteccion hay muchos, pero tankes hay pocos"

Foro de GuiasWow


martes, 15 de diciembre de 2009

El Foso de Sarón by Bendem F'Lar

“Desde las alturas, a lomos de su dragón no muerto, percibe con sus vacias cuencas la entrada de los defensores de la Alianza a sus territorios. Un odio visceral atraviesa las heladas brumas que llenan sus despojos y prepara un ataque inesperado, terrible…”

Hemos entrado en el Foso de Sarón, después de haberle dado su merecido a Devoraalmas y su ridícula voz de soprano, y nos enfrentamos con la terrible visión de la Vermis de Escarcha de Tyrannus.  Hay que reconocer que el bicho impone, y los dos acompañantes que están en el suelo me producen unas ensación de inquietud. No sé, algo falla, algo no está bien, algo no es correcto.

Acallando mis inquietudes me preparo, lanzo todos los hechizos que me protegen y me lanzo a por el primer enemigo mientras Lady Jaina lanza a una multitud de sus soldados al ataque.

Con una voz profunda, Tyrannus se mofa de nuestros esfuerzos y, con un acto de terrible poder, convierte a nuestros valientes en no muertos que, horrorizada, la propia Jaina se vé obligada a combatir.

Mientras, la pobre mujer se lamenta por la perdida de sus huestes, el grupo sin pausa termina de “ablandar” a los pull en que estamos centrados y nos preparamos a continuar limpiando la mazmorra rumbo al primer boss (al fondo a la derecha). Aprovechamos para ir liberando a los esclavos para cumplir otra misión mientras reventamos a los esqueletos gigantes – que graciosos están temblando mientras le damos estopa de la buena – y tumbamos a los soldados sobre monturas voladoras que realizan la patrulla. Aquí, básicamente, solamente hay que tener cuidado de no adelantarse en las labores de Tanqueo y mantener el grupo coordinado y juntito.

Llegamos donde el Maestro de forja Gargelus. Un feo y enorme Gigante de Escarcha.

Recuperamos y nos volvemos a preparar para iniciar el asalto de este Boss relativamente sencillito poniendo imprescindiblemente un aura contra la escarcha. Yo, como tanque, me debo enfrentar a el lo suficientemente lejos como para que cuando corra hacia su forja para lanzarnos un ataque de área [Pisotón atronador] ,que hace mucha pupa, nos dé tiempo a todo el grupo a escondernos detrás de las piedras verdes que ha dejado en el suelo.

El grupo le tiene que pegar por los lados ya que tiene el ataque [Ola escalofriante] que hace daño en un cono por delante suyo y el healer debe cuidar a los melee porque el monstruo tiene un aura cercana que hace daño de escarcha.

Una vez caído este gran Gigante de Escarcha, continuamos pulleando hasta llegar al siguiente Boss, que es lo contrario del anterior en muchos aspectos: Es pequeño de estatura, es feo y asqueroso, envenena el suelo y es bastante más difícil.

Habló de Agh el Esbirro de Puagh.

Este “hermoso” tiene mala baba venenosa literalmente. Primero tanto el como sus pull anteriores que arrastran unas enormes cajas atadas a ellos por cadenas, sueltan un veneno que mancha la tierra de verde y de la que hay que salir corriendo que hace mucho daño. Después el Agh también coloca un hechizo explosivo en forma de semiesfera que crece en el tiempo cuanto más se acerca a su detonación, de la que es fácil huir echándose a un lado pero que es muy a tener en cuenta. También, ese viscoso bicho, de vez en cuando se pone a perseguir a uno de los miembros del equipo, el cual debe correr como alma que lleva el diablo pero sin salirse de los límites del territorio del boss o se reinicia (lo cual está muy bien para evitar un wipe y que se salve alguien que pueda resucitar a los demás). Y por último, y como principal ataque a tener en cuenta, Agh grita que nos va a envenenar y en ese momento todos, incluido el Tanque, ponemos pies en polvorosa y nos alejamos de este efecto nova que hace un una pupa de aupa.

Una vez caído Agh, Jaina le pone las peras al cuarto al enano de Puagh y le hace pasar las de Caín hasta darle su merecido.

En el camino que sube hacia la montaña que anteriormente estaba vacio, aparecen los siguientes pull que hay que superar en busca del boss final. Aquí el Tanque, osea yo, se enfrenta a dos grupos de malos, compuestos por una enemiga central, dos distancias y dos que pegan de cerca. Debo mantenerlos todos juntitos y reventar primero a la fémina, seguidos de los distancias (que debo controlar que no le peguen a otro miembro del grupo) y finalmente a los pobretones que queden. Lo mismo, lo repito unos metros más arriba con la siguiente agrupación de pulls y estamos listos para enfrentarnos con otros dos grupos de enemigos.

En este caso, tenemos una primera fila de esqueletos vivientes con dos magos que lanzan ataques a distancia. Lo más sencillo ha sido coger el aggro de los distancias, consagrar y les inmovilizo con cólera sagrada. Mientras el healer me mantiene vivo y los dps reparten tortas como panes.

Bueno, ya nos hemos quitado a estos y vemos la boca de una cueva. Fría, oscura y con ruidos inequívocos en su interior que señalan que está repleta de enemigos. Y aunque son, ciertamente un montón de ellos, no es especialmente difícil. Aquí hay dos cosas críticas que hay que cumplir a rajatabla. Lo primero, que el grupo vaya por detrás del Tanque a una prudente distancia –nadie pegado a mi, que me vean correr desde lejos rodeado de necrófagos y demás compañía- y, segundo, que nadie le pegue a ningún bicho. Es crítico que el Tanque se lleve a todos y cada uno de los bichos hasta el centro de la cueva (bueno realmente es un pasillo) en donde, cogiendo como target el bicho de piedra grandote, entonces sí se produzca la demostración de poderío de los DPS.

Acto seguido, y ante de que vuelvan a aparecer más enemigos, vuelvo a salir corriendo repitiendo la maniobra anterior pero ahora hasta la salida de la cueva. Me recuerdo que con Colera Sagrada le doy un respiro al Healer para mantenerme vivo y finalmente, con la llegada de Jaina y más de sus leales servidores, devolvemos a la tierra a estos hijos del Rey Exánime.

Me doy la vuelta con calma y otra vez tengo delante al pesado del Señor de la Plaga sobre el famélico dragon humeante. Me acerco sin prisa. Con calma. Esperando que Tyrannus termine de soltar su discursito y que, por fín, se ponga al alcance de mi espada.

Este último boss es full dps y full healer. Yo mantengo el tipo recibiendo una buena tunda, mientras los DPS sufren ataques de hielo, escarcha, ataques desde la Vermis y un “dopaje especial” que lo hace un 100% más fuerte. Osea, que gracias al mágnífico Yasper, me mantengo vivo mientras Kreby, Odiss y Sharai le hacen morder el polvo.

“Un extraño hormigueo recorre mi espina dorsal, una premonición de muerte y dolor aún mayor que la percibida al inicio del Foso. Me giro para avisarle al portavoz de la Alianza del peligro inminente cuando, con un destello fucsia, nos teletransportan fuera de la destrucción…”